Desmintiendo los mitos en artrosis: alternativas farmacológicas

 

Sobre la artrosis, como ocurre con muchas otras enfermedades, existen numerosos mitos que es imprescindible desmentir. Las redes sociales no han hecho sino multiplicar exponencialmente la velocidad de difusión de estos bulos basados en ideas sin ninguna base científica, así como la dificultad de su erradicación.

Uno de los mitos más persistentes es que la artrosis no tiene remedio, y que no es posible hacer nada para curarla. Existen muchas cosas que puede hacerse para prevenir la enfermedad o para ralentizar su progresión. Diversos estudios han demostrado la eficacia de métodos no farmacológicos basados en la formación del paciente, la actuación sobre los factores de riesgo (obesidad, sobrepeso, mala práctica deportiva) o la práctica de ejercicio de bajo impacto articular, combinados con opciones de tratamiento farmacológico de eficacia contrastada y elevada seguridad tales como el condroitín sulfato.

Los métodos educacionales, no sólo del paciente sino también de las personas de su entorno, han demostrado su eficacia para diversos aspectos de la enfermedad: paliar el dolor, reducir las visitas al médico, aumentar el grado de movilidad del paciente, o mejorar su estado de ánimo (se ha establecido una posible relación entre depresión y artrosis). La mejora de este último se asocia a claras mejoras de la calidad de vida y de la capacidad funcional. Una buena relación médico-paciente y una información veraz sobre la enfermedad, que aporte consejos educacionales y fomente la participación activa del paciente, son herramientas esenciales en la atención primaria de la artrosis.

La actuación sobre los factores de riesgo también puede frenar la evolución de la artrosis. Así, por ejemplo, en actividades laborales asociadas a mayor riesgo de artrosis, los ejercicios de relajación, estiramiento y descansos programados pueden ayudar a prevenir el desarrollo de la enfermedad. La mala praxis de ciertos deportes, por otro lado, también se asocia a un mayor riesgo de artrosis. Los consejos del fisioterapeuta o del entrenador pueden ayudar a prevenir o frenar el desgaste articular. La obesidad también es un factor de riesgo claramente asociado a la artrosis. Existe evidencia científica de la relación entre artrosis de manos y obesidad, así como entre artrosis y trastorno cardiometabólico. La obesidad provoca sobrecarga de la articulación de cadera y lleva al desarrollo de coxartrosis bilateral.

El condroitin sulfato: tratamiento de base de la artrosis

Las nuevas terapias farmacológicas basadas en los fármacos sintomáticos de acción lenta (SYSADOA), tales como el sulfato de glucosamina o el condroitín sulfato) han demostrado su utilidad en el control de los síntomas de la artrosis de rodilla. Estos fármacos actúan sobre los elementos causantes de la degeneración del cartílago articular y promueven beneficios estructurales en la articulación. Los fármacos SYSADOA inhiben las enzimas y citocinas que degradan el cartílago, además de fomentar la síntesis de proteoglicanos, elemento clave de la matriz articular.

Diversos estudios han demostrado la efectividad del sulfato de glucosamina para ralentizar la progresión radiológica de la artrosis de rodilla. El estudio MOVES ha demostrado el elevado perfil de seguridad y eficacia de la combinación de glucosamina con condroitin sulfato. Este último resulta eficaz en la reducción del consumo de analgésicos y anti inflamatorios, lo cual preserva a la articulación de los efectos nocivos demostrados en algunos anti inflamatorios. Los estudios MOSAIC y CONCEPT también han demostrado la efectividad del condroitín sulfato y su superior perfil de seguridad con respecto a otros fármacos, así como su efectividad para la reducción del dolor en artrosis. Otros estudios han demostrado que el condroitín sulfato controla la progresión radiológica de artrosis de rodilla y de manos. También se ha determinado la efectividad de este compuesto en artrosis por medio de biomarcadores, como el Coll2-1, un marcador específico que determina la degradación del  cartílago. Finalmente, las guías PANLAR y EULAR sobre el tratameinto de la artrosis recomiendan el uso de condroitín sulfato de grado farmacéutico para el tratamiento sintomático de la artrosis de rodilla y mano.

Los SYSADOA presentan una serie  de importantes ventajas con respecto a otros tratamientos para la artrosis, dada su escasez de efectos secundarios en comparación con otros fármacos empleados en el tratamiento de la artrosis. Su efecto permanece después de suspender la medicación (dos meses en el caso del sulfato de glucosamina, y 2-3 meses para el caso del condroitín sulfato).

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