Dr. Arden: «El CS logra reducir casi un 25% el riesgo de prótesis en pacientes con artrosis de rodilla»

En España se estima que el 12% de las personas de más de 60 años sufre artrosis de rodilla y en muchos casos acaban desarrollando un deterioro de la articulación que hace que acaben necesitando una prótesis. Sin embargo, según se desprende de los resultados de un nuevo estudio de la Universidad de Oxford (Reino Unido) sobre la eficacia del condroitín sulfato, el uso de este fármaco permitiría reducir hasta casi un 25% el riesgo de recibir una prótesis.

Dr. Nigel Arden

Dr. Nigel Arden, reumatólogo Universidad de Oxford

Con motivo del Congreso Nacional de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), que se celebró la semana pasada en Barcelona, uno de sus autores, el prestigioso reumatólogo Nigel Arden, explicó a Europa Press la importancia de evitar que los pacientes con artrosis de rodilla reciban una prótesis, ya que «el 52% de quienes la reciben admiten que suele tener un gran impacto en sus vidas«. Además, apunta este experto, la realización de una artroplastia total de rodilla también tiene un importante impacto económico en el sistema sanitario.

Ante este doble impacto, en el estudio presentado Arden y su equipo pretendían ver si el uso del condroitín sulfato podía reducir el riesgo de prótesis en pacientes con artrosis de rodilla ya diagnosticada. Para ello, recurrieron a la base de datos del Sistema de Información para el Desarrollo de la Investigación en Atención Primaria (SIDIAP) de Cataluña, que incluye información de Atención Primaria y facturación de farmacia.

En total, participaron en el estudio 122.633 pacientes, de los que el 6,8% acabaron necesitando una prótesis de rodilla. Entre los pacientes que fueron tratados con condroitín sulfato, se observó como el riesgo de necesitar una prótesis se redujo a los seis meses de iniciar el tratamiento, según asegura Arden. En concreto, el uso de este tratamiento disminuyó un 13% el riesgo de prótesis, un beneficio «importante» que además se incrementó a medida que se prolongaba el uso del tratamiento. De hecho, tras al menos un año de tratamiento, el riesgo de prótesis se redujo en un 23%. «Los resultados son importantes, sobre todo si se tiene en cuenta que las osteoartritis son los tipos más frecuentes de artritis«.

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