El síndrome metabólico se triplica en la población con artrosis

 

La artrosis no es una enfermedad benigna “como era considerada hasta ahora” apunta el Dr. Orellana, reumatólogo del Hospital Parc Taulí de Sabadell (Barcelona) en un reportaje de Europa Press. Factores de riesgo cardiovascular como puedan ser la obesidad, la hipertensión arterial, alteraciones lipídicas, insulinoresistencia y niveles de azúcar se asocian cada vez más con la artrosis.

Dicho cuadro clínico conocido como el Síndrome metabólico se triplica en la población con artrosis de rodilla y se duplica en la de mano, empeorando el pronóstico y provocando mayor incapacidad en los pacientes según el Dr. Orellana.

Obesidad vs artrosis

Los estudios realizados muestran que el 50% de pacientes con obesidad y sobrepeso sufren artrosis de rodilla. La obesidad “confiere una sobrecarga mecánica sobre las articulaciones que están afectadas. Además, la persona obesa, en su tejido graso sintetiza una serie de miradores inflamatorios (adipocitoquinas) que aumentan tanto la inflamación que se puede ver el daño sobre la articulación”, afirma el Dr. Orellana.

Enfermedades cardiovasculares vs artrosis

Si bien hasta ahora se pensaba que la coexistencia de ambas enfermedades eran pura coincidencia, ahora “se sabe que tienen una cierta relación entre sí y que ésta puede ser importante”, explica el Dr. Orellana. En investigaciones recientes se ha descubierto que la artrosis puede afectar sobre las enfermedades cardiovasculares del mismo modo que ésta puede repercutir sobre la artrosis.

Los pacientes con artrosis, sobre todo de rodilla y cadera, caminan menos por la limitación que tienen, por lo que son más sedentarios, factor que se relaciona directamente con la obesidad El sedentarismo y la obesidad inciden negativamente en la hipertensión, diabetes , dislipidemia o colesterol, provocando en consecuencia un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.

Tratamientos diferentes según tipología de paciente

El Dr. Orellana destaca la necesidad de incidir en un tratamiento diferenciado para aquellos pacientes sin enfermedades asociadas.

En la mayor parte de pacientes con artrosis el tratamiento va enfocado a disminuir el dolor y mejorar la calidad de vida. El reumatólogo del Hospital Parc Taulí de Sabadell apunta que se debe tener cuidado con las dosis y tipos de fármacos para estos pacientes, sobre todo cuando se trata de antiinflamatorios no esteroides (AINE) ya que “estos pueden tener a largo plazo una consecuencia negativa por la comorbilidades cardiovasculares” y añade que “hay fármacos para la artrosis a los que se da menos protagonismo que los antiinflamatorios y que están desprovistos de estas consecuencias”.

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