Evaluar el “efecto contextual” para valorar la eficacia real de los tratamientos para la artrosis

Muchos de los tratamientos empleados en los ensayos clínicos presentan una escasa mejora en los resultados clínicos, independientemente de si sus resultados son estadísticamente significativos o no. Es decir, tratamientos que en los ensayos clínicos muestran un efecto estadísticamente significativo, pero de escasa relevancia, en la práctica clínica suponen en cambio una importante mejoría para el paciente. Para resolver esta paradoja, un equipo de investigadores chinos ha publicado un estudio en el que han considerado tanto el efecto propio del tratamiento como el efecto relacionado con el contexto del paciente, factor que no es contemplado habitualmente en los meta-análisis.

Los autores del estudio llevaron a cabo un meta-análisis de 215 ensayos clínicos. En su análisis se tuvo en cuenta no sólo el efecto frente a placebo, sino también el efecto global del tratamiento, analizando el porcentaje que puede atribuirse al placebo, definido en su estudio como “Proportion attributable to contextual effect”, o PCE. Tras considerar tanto el efecto del fármaco en sí como el PCE, llegaron a la conclusión de que la mayoría de tratamientos analizados tenían un beneficio superior al 0,5. No obstante, un tratamiento tan ampliamente utilizado como el paracetamol debía el 87% de su efecto a “efectos contextuales”. Asimismo, el efecto contextual, según los autores, puede variar mucho: desde el 47% para la reducción del dolor con la inyección intraarticular de corticoides, hasta casi el 100% de disminución de rigidez en el lavado articular.

Los autores consideran que el modelo tradicional de evaluación de fármacos, que analiza únicamente los efectos propios del tratamiento, presenta limitaciones en patologías como la artrosis, en los que los factores personales de cada paciente son mucho más relevantes que en otros tipos de tratamiento como por ejemplo el uso de antibióticos para la erradicación de enfermedades bacterianas. La sintomatología del paciente cambia mucho y por motivos diversos. Asimismo, también puede ser subjetiva: la percepción del dolor de una persona a otra puede variar mucho.

El hecho de que el efecto de muchos tratamientos se deba al efecto contextual no debe llevar a los profesionales médicos (reumatólogos, médicos de cabecera) a considerar dejar de usarlos; por el contrario, los autores aconsejan utilizar aquellos que tengan menores efectos secundarios, efecto clínicamente relevante y costes económicos reducidos. También se debe seguir insistiendo en la prevención como principal arma de lucha contra la artrosis: control de peso, dieta equilibrada, ejercicio moderado.

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