Identifican el papel clave de los mastocitos en la génesis de la artrosis

Científicos de la Universidad de Stanford (EE. UU) han identificado una asociación entre los mastocitos, un tipo de célula del sistema inmunitario, y el desarrollo de la artrosis. En un estudio publicado en la revista eLife, los científicos demostraron, por vez primera, que el bloqueo de los mastocitos –por medio de la desactivación de un enzima que degrada el cartílago- protegía de la artrosis en un modelo animal. Los resultados fueron corroborados por hallazgos en células y tejido humanos.

No es sólo problema de desgaste

La artrosis es una de las causas más comunes de dolor y discapacidad en todo el mundo. A los 60 años de edad, el riesgo de padecer síntomas de artrosis supera el 30 por ciento. A los 80 o 90 años de edad, el riesgo ha aumentado a casi un 100 por cien. Como dice uno de los autores del estudio, el profesor William Robinson, «si se vive lo suficiente, casi todos acabamos sufriendo artrosis».

Durante años, se ha considerado que la artrosis era el resultado inevitable del desgaste de la articulación: el cartílago acaba rompiéndose después de años de uso, lo cual provoca roce entre huesos y degeneración de la articulación afectada. Este nuevo estudio demuestra el papel fundamental del sistema inmunitario en la génesis de la artrosis. Los mastocitos son más conocidos por ser responsables de producir la histamina y otras moléculas que provocan los síntomas de la alergia. Pero estas células también producen una proteína, la triptasa, que puede deshacer los colágenos y otras moléculas que componen el cartílago articular.

Los mastocitos suelen permanecer inactivos en diversos tejidos del organismo. Cuando son activados, secretan histaminas, triptasa y otras substancias inflamatorias. El compuesto activador clásico es la inmunoglobulina, o IgE. Aunque se han identificado mastocitos en las articulaciones de personas tanto con artrosis como sin ella, hasta ahora no se había identificado de forma concluyente que los mastocitos o la IgE pudieran ser un factor de riesgo de la artrosis.

En el estudio, el equipo de investigación del profesor Robinson empleó el microscopio electrónico para demostrar que los mastocitos de las articulaciones dañadas pero que no tienen síntomas de artrosis no liberan sus gránulos de histamina y de triptasa, cosa que sí que hacen los mastocitos presentes en las articulaciones de humanos con síntomas artrósicos. Los investigadores emplearon varios tipos de ratones modificados genéticamente (para inhibir la acción de los mastocitos) para demostrar su elevada resistencia a características de la artrosis tales como inflamación articular, desarrollo de osteofitos y daño articular. También demostraron que el bloqueo de la triptasa, que es secretada de forma casi exclusiva por los mastocitos, tenía un efecto protector similar.

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