Identifican estrategias para mejorar resultados de operaciones de reemplazo total de rodilla

Una nueva revisión publicada por Journal of the American Academy of Orthopaedic Surgeons (JAAOS) identifica estrategias para mejorar los resultados de operaciones de reemplazo total de rodilla en pacientes con obesidad.

Cuanta más obesidad, más artroplastias de rodilla

Según la OMS, existen tres categorías de obesidad, definida en base al Índice de Masa Corporal (IMC): obesidad clase I (de 30 a 34,9 kg/m2), obesidad clase II (de 35 a 39,9 kg/m2) y obesidad clase III (superior a 40 kg/m2). El uso de la IMC para determinar el grado de obesidad, no obstante, puede resultar controvertido, y algunos estudios defienden que el porcentaje de grasa corporal podría ser un mejor criterio de referencia, pues mide el tejido adiposo de forma más precisa que el IMC. Aún así, sea cual sea el criterio empleado, está demostrado que la obesidad puede alterar substancialmente los resultados de la Artroplastia Total de Rodilla (ATR). La obesidad afecta mucho más a las rodillas que la cadera, provocando una gran diferencia entre el número total de ATR con respecto al total de artroplastias de cadera.

Las características y demografía de los pacientes sometidos a ATR también han cambiado drásticamente durante las últimas décadas. Por ejemplo, el IMC medio de los pacientes sometidos a esta operación ha aumentado de forma muy importante durante este tiempo. Un reciente estudio demostró que los pacientes obesos requerían de ATR a una edad más temprana que los pacientes de peso normal. Como consecuencia, la investigación de la ATR en pacientes obesos también se ha intensificado; no obstante, la mayoría de tales estudios se han limitado a  identificar de forma retrospectiva resultados adversos asociados a la obesidad, existiendo muy pocos estudios prospectivos que identifiquen métodos para optimizar la ATR en pacientes obesos. Es poco lo que sabemos de los resultados de operaciones de reemplazo total de rodilla en pacientes obesos, afirma el autor principal del estudio, el cirujano traumatólogo J. Ryan Martin. “Buscamos revisar la información conocida y qué áreas necesitan de investigaciones adicionales”, comenta.

Según la revisión, antes de la cirugía, los pacientes deberían:

  • Tener constancia, e intentar tener bajo control, patologías crónicas como hipertensión o diabetes. Los pacientes obesos suelen tener múltiples comorbilidades tales como diabetes mellitus y trastornos cardiopulmonares, que pueden afectar negativamente los resultados de la ATR. La obesidad, diabetes y síndrome metabólico también están estrechamente relacionadas entre sí.
  • Disminuir su índice de masa corporal (IMC). Los pacientes con síndrome metabólico que son sometidos a una artroplastia total de alguna articulación tienen un aumento estadísticamente significativo de complicaciones pre-operatorias, siendo un IMC elevado el mayor factor de riesgo.
  • Someterse a pruebas de deficiencias nutricionales. Al contrario de la percepción generalizada, la malnutrición es común en personas con obesidad, así como en pacientes que siguen dietas bajas en calorías para perder peso: un reciente estudio de personas obesas que iban a someterse a cirugía de reducción de estómago halló deficiencias nutricionales en vitamina D y hierro. Esto podría causar infecciones y dificultar la cicatrización de heridas. Someterse a pruebas de deficiencias nutricionales mejoraría los resultados de la intervención.
  • Los investigadores también hallaron que un exceso de tejidos blandos en pacientes con obesidad puede dificultad la intervención. El exceso de tejidos impide ver bien la articulación a los cirujanos, lo cual puede provocar problemas para alinear correctamente la articulación, obstaculizar la fijación del implante, o prolongar el tiempo necesario para realizar la operación. También dificulta emplear cirugía mínimamente invasiva, aunque existen técnicas como la alineación asistida por ordenador que pueden facilitar la operación y minimizar posibles complicaciones.

Mayor riesgo de recaídas

Durante el posoperatorio, los pacientes con obesidad tienen un mayor riesgo de recaídas debido a la menor longevidad de los implantes y al elevado riesgo de infección. En la actualidad no existe ningún estudio que haya evaluado métodos para reducir tales complicaciones, aunque algunos datos apuntan a que podría ser beneficioso utilizar implantes con fijación mejorada.

“Aunque serán necesarios estudios adicionales, esta revisión nos ha permitido identificar una serie de métodos de tratamiento para mejorar resultados operatorios y reducir complicaciones en pacientes con obesidad”, afirma el Dr. Martin. “Revisamos los estudios más recientes sobre obesidad para proporcionar orientación pre-operatoria para así mejorar y optimizar resultados en base a nuestra revisión basada en resultados actualizados”.

intervención

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