Injerto meniscal artroscópico

Se trata de una técnica reservada a unos pocos centros de referencia con cirujanos altamente especializados, que suele realizarse en pacientes jóvenes (menores de 50 años). Es necesario identificar a los pacientes que necesiten un trasplante de menisco antes de que desarrollen una artrosis grave derivada de la falta de menisco.

Indicación: pacientes jóvenes a los que se ha extirpado un menisco

El injerto meniscal artroscópico es indicado para pacientes jóvenes (habitualmente por debajo de 50 años) al que le han extirpado de forma completa un menisco y cuya ausencia le provoca síntomas. Las limitaciones a las actividades cotidianas y consiguiente pérdida de calidad de vida les llegan a los pacientes más tarde, sobre todo a partir de los 50 años, cuando pueden sufrir síntomas de una artrosis temprana y necesitar una prótesis.

El menisco es un cartílago fibroso en forma de C localizado en la rodilla cuya función principal es la amortiguación. También ayuda a la lubricación y limita la capacidad de la rodilla de flexionarse y extenderse. Cuando se extirpa el menisco, ocurren dos cosas: la rodilla se desequilibra y pierde capacidad de amortiguación. Esta microinestabilidad y falta de amortiguación no es percibida por el paciente, pero a largo plazo va deteriorando el cartílago hasta afectar al hueso subcondral, que es el que causa dolor cuando se sobrecarga. Estudios biomecánicos han demostrado que una resección de un 20% de menisco provoca un aumento del 350% de las fuerzas de contacto en el cartílago, lo cual conlleva un rápido deterioro, sobre todo en pacientes más jóvenes y activos.

artroscopia

Requisitos y ventajas técnicas

La técnica artroscópica permite evitar dañar la piel y la cápsula para acceder al interior de la rodilla, con lo que el posoperatorio es menos doloroso y presenta menos riesgo de complicaciones como rigidez o infecciones que realizando la intervención por vía abierta (menos exigente técnicamente). La intervención artroscópica es más difícil de realizar debido a que se lleva a cabo a través de pequeñas incisiones, de 1 cm o menos, visualizando en una pantalla la imagen aumentada del interior de la rodilla. Por otra parte, el menisco de un donante no es un tejido vivo que viene que quedar perfectamente suturado a la cápsula en todos sus puntos y en la misma zona en que estaba el menisco original.

Beneficios de la operación

El paciente experimenta una mejora inmediata de los síntomas: pasa de tener limitaciones en su vida diaria a no tener dolor. Esta mejora se mantiene en el tiempo en un 75% de casos, aunque todavía no se ha demostrado científicamente que prevenga la artrosis. Esto se debe a la dificultad de realizar trabajos prospectivos aleatorizados a largo plazo. No obstante, que sea difícil de demostrar científicamente no quiere decir que exista un efecto protector contra la artrosis.

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