Nuevas técnicas optimizan los resultados del reemplazo articular de rodilla

La cirugía asistida por computador y recuperación rápida mejoran la estabilidad y duración del reemplazo, además de reducir el período de recuperación y posibles complicaciones asociadas, lo cual prolonga la vida útil del implante y la calidad de vida del paciente.

Cirugía asistida por ordenador

La cirugía asistida por computador (CAS, del inglés Computer-assisted surgery) utiliza tecnología informática para la planificación, guía y ejecución de intervenciones quirúrgicas. El cirujano utiliza un sistema de navegación quirúrgico para «pilotar» el instrumental quirúrgico, lo cual es de especial utilidad en situaciones en las que el cirujano no puede ver la punta del instrumento, en particular en intervenciones mínimamente invasivas.

Por medio de sensores infrarrojos colocados en el fémur y en la tibia del paciente durante la cirugía, se realiza una evaluación dinámica (en extensión y flexión de la articulación) de la deformidad de la pierna y su cinemática. Los sensores proporcionan información de la orientación de cada corte óseo realizado, lo cual permite hacer correcciones intra-operatorias. Esto les permite liberar únicamente las partes blandas y ligamentos necesarios para la operación, con lo que la prótesis implantada resulta más estable en todo su recorrido, de extensión a flexión. Asimismo, esta técnica reduce el sangrado posoperatorio y no requiere drenajes ni transfusiones.

Protocolos de Recuperación Rápida

La utilización de técnicas de cirugía asistida por computador permite, a su vez, aplicar protocolos de recuperación rápida (la inestabilidad, junto con la infección, son las causas más frecuentes de recambio precoz de prótesis de rodilla). Los protocolos de recuperación rápida (Rapid Recovery), combinados con la correcta colocación y orientación de los implantes, retrasa el desgaste de este y asegura su larga duración. Diversos estudios han demostrado la efectividad de los protocolos de recuperación rápida a la hora de reducir los reingresos hospitalarios, así como el tiempo de ingreso de pacientes sometidos a artroplastia de rodilla o de cadera. También es muy importante un buen balance de los ligamentos y partes blandas de la rodilla, de forma que, durante el recorrido de la articulación, el eje se mantenga y las presiones sobre la superficie del implante estén correctamente repartidas. Todo esto evita un desgaste precoz y mejora la dinámica de la nueva articulación, con lo que se recupera antes la movilidad y se reduce el dolor.

Combinar ambas técnicas para optimizar resultados

Esta combinación de técnicas optimiza la reducción del dolor pre, intra- y posoperatoria, lo cual permite que el paciente al que se le ha implantado la prótesis comenzar una movilización temprana, a las pocas horas de la intervención, y con un dolor mínimo. A las 24-48 horas de la intervención, el paciente puede recibir el alta hospitalaria. En ese momento, el paciente ya está en condiciones de comenzar a caminar con ayuda de muletas o bastones y de iniciar el proceso de rehabilitación. Un tiempo de internamiento limitado reduce la posibilidad de infecciones posoperatorias y/o nosocomiales, mientras que una movilización temprana evita adherencias, lo cual es muy beneficioso para la fisioterapia posterior.

avances quirúrgicos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Tus opiniones serán siempre bienvenidas si cumplen las guías de participación que puedes leer en esta página. Al enviar tu comentario, entendemos que has leído y aceptado estas normas, basadas en el respeto, veracidad y pertinencia de los comentarios.