Prof. Du Souich: "El cociente beneficio/riesgo del condroitín sulfato es positivo"

La artrosis es la enfermedad articular más frecuente en el mundo y en la gran mayoría de los países, incluyendo España, constituye la causa más importante de discapacidad entre las personas mayores. Afecta principalmente a personas mayores de 50 años, que muchas veces reciben una polimedicación. Por ello, es importante que el tratamiento utilizado no produzca efectos secundarios al paciente.

En los últimos años se ha demostrado que algunos compuestos pueden producir efectos beneficiosos sobre el cartílago articular. Son los fármacos de acción sintomática lenta, conocidos como Sysadoa. El inicio de su acción se aprecia al cabo de dos o tres semanas, momento en el que alcanzan la misma eficacia que los anti-inflamatorios no esteroideos (AINEs).

Asimismo, según nos explica el profesor , catedrático de Farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Montreal, en un artículo publicado en Diario Médico, estos fármacos presentan un efecto remanente por el cual su eficacia se mantiene hasta dos o tres meses después de la supresión del tratamiento. De esta forma, permite alternar tres meses de tratamiento con dos o tres de descanso. Este uso aporta importantes ventajas fármaco económicas respecto a otros fármacos de uso crónico.

Eficacia clínica y seguridad

Recientes estudios muestran tanto la eficacia del condroitín sulfato, que se incluye dentro de los fármacos Sysadoa, como su seguridad. De hecho, hasta la fecha, los resultados de todos los ensayos clínicos realizados con este principio activo concluyen que es igual de efectivo que el diclofenaco, y alrededor de un 50% más efectivo que el placebo en la reducción de la medicación de rescate y valoraciones globales de médicos y pacientes.

Asimismo, como indica el Prof. Souich, al no ser metabolizado por el citocromo p450 implica que no presenta interacciones con otros fármacos a nivel metabólico. Por ello, aporta importantes ventajas a aquellos pacientes polimedicados porque no tiene efectos adversos. En cambio, otros fármacos utilizados en el tratamiento de la artrosis como los AINEs y el COX-2 pueden producir efectos adversos gastrointestinales (GI) en alrededor del 3 al 4,5% de los pacientes.

Estos fármacos también pueden producir complicaciones graves como perforación, obstrucción y sangrados en un 2% de los pacientes tras 6 meses de ingestión (Health Technol Assess 2008). Así como insuficiencia renal, retención de sodio con hipertensión y edema periférico, y aumentan el riesgo de insuficiencia cardiaca congestiva y la incidencia de infarto de miocardio y de accidentes vasculares cerebrales.

Recientes estudios también asocian la ingesta de paracetamol a una disminución de la función renal, así como a un mayor riesgo de hipertensión (Arch Intern Med 2004/ Hypertension 2005/ Arch Intern Med 2007). Además, el uso de este fármaco en dosis altas (3g/dia) está asociado a un mayor riesgo de hospitalización por efectos adversos gastrointestinales (Am J Gastroenterol 2008) y a una mayor incidencia de transaminasas elevadas a una dosis de 4g/día (JAMA 2006).

Además, de su eficacia y seguridad en el tratamiento de la artrosis, el uso del condroitín sulfato frente a los AINE también supone un ahorro del coste sanitario de esta enfermedad. Si te interesa conocer más sobre este tema te recomendamos leer el siguiente post donde recogemos los datos más destacados del estudio VECTRA.

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