Técnicas de imagen para diagnosticar y tratar el dolor

La ecografía diagnóstica y terapéutica reduce complicaciones, agiliza el diagnóstico y el tratamiento, con lo que reduce la carga de trabajo de la sanidad.

El dolor, problema crónico

El dolor afecta a un 20% por ciento de la población, porcentaje que alcanza el 50% de la población mayor de 65 años. El sufrimiento y merma de calidad de vida, pérdida de movilidad, representa un problema de salud pública, con importantes repercusiones socioeconómicas (pérdida de horas de trabajo, sobrecarga de servicios sanitarios) además de graves consecuencias en los ámbitos personal, familiar y social del paciente. En atención primaria, la mayoría de consultas se deben a dolor crónico, y, dentro de estas, una mayoría se debe a problemas articulares como la artrosis.

El tratamiento del dolor, que hasta no hace mucho se definía en medicina como un «evento» puntual y concreto que nos avisa de que algo no funciona en el organismo, está evolucionando a una concepción del dolor como enfermedad, como un trastorno en el que el dolor es un problema en sí, no un síntoma más. No obstante, el tratamiento del dolor es problemático, pues la percepción que tenemos del dolor puede variar de una persona a otra, o modificarse en función de cuánto tiempo hayamos padecido dolor crónico. En este sentido, el desarrollo de nuevas técnicas no invasivas que aceleren el diagnóstico y tratamiento preciso del dolor y sus causas permite reducir la carga de trabajo de la atención primaria.

Mejor tratamiento

La utilización de ecografías para diagnosticar y tratar afecciones músculo esqueléticas es una técnica en expansión, que ha sido empleada con éxito en Unidades del Dolor de diversos centros hospitalarios españoles. Las imágenes por ecografía permiten al especialista ver estructuras anatómicas y alteraciones en tiempo real (inflamación, edemas, calcificaciones, etc.) lo cual facilita el diagnóstico del problema. Un diagnóstico temprano permite un mejor tratamiento, más eficaz y de costes más reducidos. Las ventajas de estas técnicas son varias: reduce las complicaciones, agiliza las consultas por dolor y por tanto reduce listas de espera y sobrecarga del sistema sanitarios. En una sola consulta puede hacerse diagnóstico y tratamiento.

Además del diagnóstico, las ecografías mejoran el tratamiento: una infiltración ecoguiada permite insertar la aguja con la medicación en el lugar de la lesión, sin afectar a venas o arterias cercanas. Esto permite que el tratamiento haga efecto antes, reduce el número de punciones, y previene complicaciones. Asimismo, la ecografía es inocua, pues evita los riesgos de radiación de los rayos X. Unidades del Dolor pioneras como la del Hospital de Valme, en Sevilla, aplican la ecografía para el tratamiento de un amplio abanico de problemas: infiltraciones para el dolor lumbar, artrosis de rodilla, hernias, hombro doloroso o terapias de bloqueo muscular.

ecografía

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