Una masa muscular tonificada preserva la función articular en rodillas y caderas con artrosis

Un estudio francés aporta nuevas pruebas que confirman la necesidad de reforzar la masa muscular para preservar la función articular en casos de artrosis de cadera o rodilla, en especial en individuos con un índice de masa corporal (IMC) normal.

Según un estudio de investigadores del Hospital Universitario de Nancy, Francia, los pacientes con artrosis de rodilla o cadera sintomáticas, un IMC normal y baja masa libre de grasa (la masa corporal del cuerpo sin contar la grasa, lo cual incluiría la masa muscular), tienen peor calidad de vida y función que la de pacientes similares y un índice de masa libre de grasa normal. El primer grupo presentaba (según la escala WOMAC) peores resultados con respecto a aquellas personas con una composición corporal normal. Una baja masa libre de grasa también se asocia a una peor función física y calidad de vida en pacientes con artrosis de rodilla y cadera (y una alta prevalencia de limitación de movilidad), aunque el exceso de grasa corporal también afectaba a estas asociaciones. No obstante, para los pacientes obesos, la baja masa de grasa no tenía efectos adicionales.

En palabras de la autora principal del estudio, la Dra. Anne-Cristine Rat, “Estos resultados corroboran la importancia de preservar la masa muscular en el tratamiento de la artrosis, en particular debido a sus beneficios funcionales y antálgicos. No obstante, el IMC, por sí solo, no explica las consecuencias de la artrosis sobre la calidad de vida”. Aunque los efectos biomecánicos del peso parecerían ser la explicación más lógica del mayor riesgo de artrosis en pacientes obesos, el desarrollo de la enfermedad cada vez se asocia más a la acumulación de grasas y a factores metabólicos asociados al tejido adiposo. Además, hallar los factores que diferencian entre la grasa visceral (del abdomen) y la subcutánea (la grasa de los miembros) podría aclara la relación existente entre obesidad y artrosis. La obesidad, además de asociarse a la artrosis, también se ha demostrado que reduce la capacidad funcional y predice el dolor de rodilla.

Los investigadores estudiaron 358 pacientes del estudio KOHALA (Knee and Hip Osteoarthritis Long Term Assessment) para analizar la asociación entre constitución corporal y síntomas clínicos en individuos como artrosis de cadera o rodilla sintomáticas. Los participantes, en su mayoría mujeres (67%), tenían una edad media de 63,4 y un IMC medio de 29,5. Un total de 74,6% tenía artrosis de rodilla, y el 25,4% restante tenía artrosis de cadera. La localización de la articulación afectada no se asociaba a variables de función o de calidad de vida. Un mayor IMC o ALB (Masa magra apendicular ajustada en función del IMC). Las personas con baja masa corporal libre de grasa presentaban una baja calidad de vida. Los pacientes con artrosis de rodilla y/o cadera y un IMC normal, experimentaban mayor dolor y pérdida de funcionalidad que aquellos que tenían una baja masa corporal libre de grasa. No obstante, en pacientes con obesidad, el dolor y la funcionalidad de la articulación no difería entre aquellos con o sin baja masa magra.

Los autores del estudio concluyen que el estudio pudo llegar a estas conclusiones gracias al empleo de una numerosa cohorte, lo cual permitía diferenciar entre pacientes con IMC normal, IMC obeso, y baja masa libre de grasa. No obstante, al equipo de investigación no le fue posible determinar si las anomalías en la constitución del organismo eran causa o consecuencia de la artrosis. Por otro lado, tampoco se recogieron datos sobre la fortaleza muscular o el rendimiento físico de los pacientes.

Los resultados del estudio vienen a corroborar que una actividad física moderada y ejercicios específicos dirigidos a reforzar la musculatura articular son unos de los métodos preventivos más eficaces para prevenir o ralentizar la progresión de la artrosis.

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